EL TRAJE SECO

Es un traje especial que se caracteriza por proporcionar al buceador un aislamiento total, gracias al aire introducido en el traje que, al ser calentado por el cuerpo, actúa como una barrera térmica. Está especialmente indicado para bucear en aguas frías (menos de 8º C), así como en inmersiones estáticas o de larga duración.

Los materiales empleados en su fabricación difieren bastante, debiendo analizar a la hora de elegir un traje seco las características de dichos materiales en cuanto a su resistencia, facilidad de reparación, peso, rigidez, amplitud interior y volumen, así como el uso que vayamos a dar al traje.

Todos los trajes secos estás hechos de la misma manera: Una sola pieza estanca, un collarín y unos manguitos que aseguran la estanqueidad alrededor del cuello, puños y tobillos, un cierre de cremallera también estanco, un inflador, y un sistema válvulas de purga con mecanismo antiretorno (también llamadas con "trampa de agua") que evitan que al salir el aire, el traje se inunde.

La pieza clave que proporciona al traje no sólo la necesaria estanqueidad, sino que nos facilitará la acción de vestirnos es el cierre, cosa que también va a influir en el precio del traje. Una cremallera hermética de calidad es cara, y cuanto más larga sea, más grandes son sus dientes y más cara resulta. Existen varios sistemas de cierre, dependiendo de la longitud del cierre y de su situación.

1) Cierre dorsal.- Es el más habitual y la operación de ponerse el traje es relativamente fácil, pero necesitaremos de ayuda para cerrar la cremallera. En algunos casos, por su rigidez, el movimiento de los brazos queda limitado y resulta incómodo. Si el traje se utiliza de una manera muy intensiva, el cierre corre el riesgo de estropearse. Basta imaginarse la cantidad de movimientos que hacemos habitualmente con los brazos y la cantidad de pliegues que sufrirá la cremallera.

2) Cierre Delantero en diagonal.- También es muy utilizado, y con un poco de práctica podremos colocarnos solos el traje fácilmente y cerrarlo sin ayuda. Para algunos resulta mucho más cómodo que en la espalda. En cambio para otros, les restringe el movimiento del tronco y puede estropearse por culpa del frotamiento con el cinturón de plomos. De ahí que lleve una solapa protectora ancha. Posee un cierre de pequeña longitud.


3) Cremallera entre las piernas.-
Es un cierre de cremallera larga que requiere un mínimo de habilidad, pero que permite ponerse el traje de una forma fácil y rápida, y sin ayuda. Proporciona comodidad y una gran libertad de movimientos.

4) Cierre preformado alrededor del cuello.- Es muy cómodo y fácil de colocar. El collarín y los manguitos pueden ser de látex o de neopreno, lo que le confieren una gran flexibilidad y una elevada estanqueidad (sobre todo el látex), pero que a su vez son su mayor defecto, ya que son materiales ciertamente frágiles. De los dos, el más fácil de reparar y cambiar es el látex, que no es tan cómodo como el neopreno ya que nos aprieta más, debiendo utilizar talco al vestirse.

En general se los puede dividir en base a diferentes criterios. Según la forma de utilización podremos encontrar:


1.- Trajes de Volumen Constante.-
Son una prenda completamente estanca, en cuyo interior se mantiene constante una determinada cantidad de aire, que se va renovando a través del propio sistema de demanda que el casco o la máscara facial lleva para la respiración del buceador, y que por tanto suministra aire a presión ambiente.

Esto permite mantener un volumen de aire suficiente para que, por un lado el traje se mantenga holgado y pueda el buceador llevar puesta ropa interior de abrigo, efectuando los movimientos con comodidad. Y por otro, la capa de aire, al ser calentada por el cuerpo, proporciona el suficiente aislamiento térmico.

Básicamente, es un traje confeccionado de una sola pieza, con botines y capucha incorporada. En ella suele llevarse incorporado el sistema de suministro de gases, así como el emisor-receptor para comunicarse.

Los botines son similares a las típicas botas de agua, con suela resistente y antideslizante, pero que permiten calzarse las aletas abiertas de tipo regulable. Este tipo de trajes cuentan con válvulas de purga tanto en los botines como en la capucha.

La capucha, que como ya hemos dicho suele incorporar el regulador, suele llevar diferentes sistemas como cascos, semi-cascos, mascarones o máscaras faciales. Se suele utilizar el propio aire respirado para desempañar los cristales, siendo eliminado por la válvula de purga que, como ya se ha dicho, está ubicada en la parte superior de la capucha.

El material mas común de fabricación de estos trajes es el caucho, de gran elasticidad y resistencia, estando forrados interiormente con tejidos aislantes, generalmente Rovyl.

Este tipo de traje profesional está especialmente diseñado para trabajar con equipos semiautónomos, que se utiliza en inmersiones a poca profundidad.


2.- Trajes de Volumen Variable.-
Basados en el modelo anterior, pero especialmente pensados para utilizarlos con equipos autónomos. Son también estancos y fabricados de una sola pieza, pero presentan una primera diferencia al poder estar la capucha unida al traje o independientemente de él.

Poseen una válvula de hinchado que suele ir situada a la altura del pecho, y una válvula de seguridad y purga, similar a la del chaleco hidrostático, a la altura del hombro, generalmente el izquierdo, o bien en el pecho, en el lado contrario a la de hinchado. A diferencia de las válvulas de los chalecos, que suelen traer el muelle tarado a unos 40 gr/cm2, las válvulas de estos trajes suele ser regulable, quedando al cerrarlas al máximo en el punto de mayor resistencia y al abrirla al máximo en el de menor resistencia.


En cuanto a los materiales de fabricación, los más utilizados son:


TELA RECAUCHUTADA.-
Es resistente y fácil de reparar. En caso de rotura basta con un poco de cola de neopreno y parches de neumático.

Por contra es bastante pesado y rígido. Excepto algunos modelos destinados al buceo deportivo, con una capa de caucho más ligera, es un traje de corte ancho, permitiendo al buceador llevar ropa interior gruesa y proporciona un aislamiento térmico eficaz. Es ideal para inmersiones estáticas de larga duración.


NAILON.-
Es el material más utilizado. El tejido se hace estanco mediante un revestimiento de PVC, poliester o butileno, una goma sintética que es resistente a la acción de los hidrocarburos y a los rayos ultravioleta.

Su estructura, a menudo de tipo "sandwich" (nailon-butileno-nailon), es casi tan resistente como la tela recauchutada, un poco más delicada a la hora de reparar, pero mucho más flexible. Las costuras y las bandas de estanqueidad sustituyen en este caso a la vulcanización de la goma.

El traje de tejido revestido protege bien al buceador, pero sólo aporta un mínimo de aislamiento térmico por lo que para combatir el frío se necesitará ropa interior de algodón, lana, etc.

Como ventajas podrían citarse de este material que, al presentar una flotabilidad negativa, requiere menos lastre que los que se confeccionan en neopreno, y que su volumen es pequeño en comparación con los otros materiales. En caso de producirse, estando sumergidos, un corte en el traje, el efecto del frío del agua circundante se hace notar rápidamente.

Dependiendo de la flexibilidad del material empleado en el revestimiento, el traje poseerá una mayor libertad de movimientos, siendo el más apropiado para inmersiones largas sin grandes desplazamientos.


NEOPRENO.-
Posee una alta densidad. El neopreno crea una auténtica barrera térmica que permite prescindir de la ropa interior, a menos que las aguas sean extremadamente frías. Su principal inconveniente es que el neopreno se vuelve frágil a bajas temperaturas.

Debido al material de fabricación, los trajes confeccionados con neopreno poseen una elevada flotabilidad, con lo que necesitaremos un mayor lastrado. Ante pequeñas filtraciones de agua, el neopreno mantiene perfectamente el calor corporal.

Los trajes confeccionados con este material son los más polivalentes. Sin embargo, el neopreno envejece peor, se va aplastando y poco a poco pierde flexibilidad.

COLOCACION DEL TRAJE

Para colocarnos un traje seco, lo primero que vamos a notar es que no es tan fácil como el clásico traje húmedo, pero que con un poco de habilidad, esta operación se hace relativamente rápida.


Se comienza introduciendo las piernas y se continúa por los brazos, poniendo un poco de talco en los manguitos. Si los manguitos son de látex, se pueden estirar bien para que puedan pasar con facilidad las manos. Hay que poner especial atención de no dañar el material con las uñas, relojes, pulseras, etc.

Después hay que introducir la cabeza, para lo que hay dos posibilidades. Una: Pasar el collarín por encima de la cabeza, y desde fuera abrirlo para que ésta entre con facilidad. Dos: estirar el collarín desde dentro del traje, deslizar el mentón y, presionando hacia arriba, pasar el resto de la cabeza. Un poco de talco tampoco vendrá nada mal. Hay que evitar llevar collares y colgantes.

Para garantizar una estanqueidad perfecta, hay que doblar el collarín unos centímetros y, una vez que ha pasado la cabeza, tomar el labio superior del collarín y plegarlo hacia abajo formando una "trampa de aire" en forma de canalón que mejora la estanqueidad; este movimiento es importante si el collarín es de neopreno y no tanto si es de látex. Se puede hacer lo mismo con los manguitos de las muñecas. Como los collarines y manguitos salen de fábrica con medidas estándar, puede que haya que recortarlos para adaptarlos a cada uno. El látex a veces viene en forma de anillos concéntricos, lo que favorece su adaptación.

Al cerrar el traje hay que ir con cuidado de no pillar la ropa interior. Cada uno tiene que encontrar la postura que le sea más práctica. Por ejemplo, con una cremallera en la espalda, va bien poner los brazos en cruz, colocando una pequeña cuerda tipo cordino o cinta atada a la anilla de la cremallera, lo que nos facilitará el desplazarla para cerrarla y abrirla.

Las válvulas de inflado y purga son fundamentales. Están confeccionadas con materiales sintéticos o bien metálicos y su calidad varía de un fabricante a otro. Si se va a utilizar mucho el traje, el criterio de elección debe ser por su calidad. Las válvulas de purga pueden ser de flujo constante o regulable. Generalmente están dotadas de un dispositivo antiretorno o "trampa de agua". Su colocación en el traje cambia de un modelo a otro, pero lo más habitual es que el inflador esté en el pecho y la purga en el brazo. Otros modelos llevan el inflador y la purga en el pecho, pudiendo elegir, en el caso de algunos fabricantes, el lugar donde tienen que ir.

Existen pequeñas válvulas secundarias, en la capucha, antebrazo y en los tobillos, para evitar la acumulación de aire en estos puntos o que actúan como purgas auxiliares.


Para la elección del traje deberemos tener en cuenta el uso que vamos a darle. Por ejemplo: Un traje revestido (lona-EPDM o caucho) proporciona una alta resistencia, con un grosor que varía entre los 500 gr/m2 hasta 1.500 gr/m2 de los más altos de la gama. Poseen un diseño amplio, lo que permite llevar debajo un mono más o menos grueso según la temperatura del agua, lo que lo convierte en un traje "todo terreno". Pero presenta el inconveniente de que se puede adherir al cuerpo con más fuerza que uno de neopreno.

Entre los fabricados en neopreno, los modelos profesionales tienen un corte más amplio que los deportivos. Ultimamente se esta empleado la convinación neopreno-titanio, para guardar más el calor, pero cuya resistencia es tan solo la que cualquier traje de neopreno ofrece, teniendo en cuenta que en estos casos van reforzados por varios sitios. Este tipo de traje puede estar especialmente indicado para un espeleólogo, que realiza largos trayectos en el área sumergida de cuevas, con lo que si posee uno bastante ajustado, le permitirá nadar con comodidad. Además contará con la ventaja de la flotabilidad positiva de este tipo de traje, ya que no notará tanto el peso de las botellas. Si durante el ascenso se produjese una filtración accidental, siempre será menos dramática que con un traje revestido, porque el neopreno le da una isotermia comparable a la de un traje húmedo.

En cambio para un espeleólogo aficionado a explorar sifones y a realizar exploraciones "aéreas" en el interior de las simas, es más aconsejable un traje revestido con un mono acrílico ligero debajo, pues es un traje más ligero, que no ocupa mucho espacio, con poco lastre y resistente al desgaste producido por los pasos de acceso a las simas.

Para un fotosub amante de los pecios, deberá elegir un modelo resistente a la abrasión de las chapas, pero si disfruta de la flora y de la fauna próximas a los casquetes polares, el traje más indicado y cómodo sería uno de corte ancho.

Los principales inconvenientes que presentan todos los trajes secos son:

- No son tan cómodos como los trajes húmedos, que son los que ofrecen la mejor relación entre flexibilidad, comodidad térmica y libertad de movimientos.

- El aleteo es más incómodo.

- El aire se acumula en las piernas cuando se está en posición vertical, y en los brazos cuando, por ejemplo, se encuadra la superficie.

- Tan pronto sentimos el traje pegado al cuerpo como lo notamos hinchado como un globo.

En cuanto al modo de empleo, una vez colocado hay que ajustar la botella y conectar el latiguillo de baja presión, colocado en una salida LP de la primera etapa del regulador, al inflador. Según donde este colocado el inflador, puede resultar más cómodo el pasar el latiguillo de conexión por debajo del brazo.

Antes de sumergirnos debemos comprobar el perfecto funcionamiento del inflador y de la purga. Una vez en el agua, hay que hinchar el traje a medida que se desciende, para evitar que el traje se nos pegue al cuerpo de manera desagradable, sobre todo si el modelo es de tejido revestido. El lastre será mayor que con un traje húmedo. El arnés con lastre es una buena solución, aunque con un traje estanco se controla bien la flotabilidad, no está demás la utilización del chaleco hidrostático.

Si el modelo es de neopreno, el traje se comprimirá por efecto de la presión y el peso aparente el buceador aumentará, como ocurre con un traje clásico. A mucha profundidad debe introducirse mucho aire, aunque ello dificulte los movimientos.

Si se trata de un modelo de tejido revestido, en caso de rotura no hay que olvidar que su flotabilidad no es suficiente y que intentar inflarlo no sirve de nada. Por eso es recomendable usar chaleco, a menos que solo bajes a poca profundidad.

La posición más incómoda es la vertical, con la cabeza hacia abajo. El aire contenido en el traje se acumula en las piernas y te arrastra hacia arriba. Para volver a la posición correcta, basta con doblar las piernas y hacer bascular el cuerpo. Cuanto más hinchado este el traje, más difícil es volver a la posición inicial.

Conviene realizar unas prácticas con él, antes de aventurarnos a inmersiones importantes sin conocer su funcionamiento.

Para purgar un traje estanco, el dispositivo de purga tiene que estar situado en un punto alto, casi siempre en posición vertical. Salvo algunos modelos, los trajes secos no disponen de ningún tubo que permita elevar la purga por encima del cuerpo. Con una purga de brazo, hay que ponerse derecho en el agua y accionarla manteniendo el brazo levantado; con una de pecho hay que echarse ligeramente hacia atrás, mirando a la superficie. También se pueden alzar los brazos para que el aire escape por los manguitos, aunque entonces puede entrar agua. Es una solución eficaz cuando se llevan manguitos de neopreno.

No hay que olvidar que hay que purgar el traje y el chaleco cada vez que ascendamos, para evitar una "subida en globo".


MANTENIMIENTO Y REPARACIONES

El mantenimiento de un traje seco es idéntico al de un traje húmedo: lavado con agua dulce, secado y espolvorearlo con talco. Se debe conservar en un lugar templado y protegido de la luz. Para secarlo es conveniente recordar que ha de hacerse en lugares sombreados y frescos, pero además debemos tener la precaución de secarlo con la capucha hacia abajo para que no haya acúmulos de agua en las botas. Según el tipo de traje, puede guardarse abierto, cuidadosamente plegado sin apretarlo demasiado, o bien cerrado, colgado de una percha grande y con los pies apoyados en el suelo.

La cremallera necesita cuidados especiales. Hay que procurar que no se atasque al ponernos el traje, limpiarla regularmente, con un cepillo de dientes, por ejemplo, y engrasarla con frecuencia. Los sprays de silicona no son aconsejables, ya que contienen disolventes que pueden dañar tanto el cierre, como el neopreno o el tejido revestido. La silicona en pasta va muy bien; también se puede utilizar bastoncillos de sebo o de cera de abeja.

Al final de temporada conviene comprobar el estado de los manguitos y del collarín, y cambiarlos si es necesario. Cambiar los manguitos no tiene ningún misterio, siempre que se utilice una cola adecuada y un molde para pegarlos al traje.

Para reparar las pequeñas roturas y cortes del neopreno bastará con un producto autopolimerizante como el Aquasure. Para reparaciones más serias habrá que pegar una pieza térmica autoadhesiva.

Si el tejido es CLO-TEX se trabajará con materiales de reparación especiales que suelen ser colas de Poliuretano, que al secar se endurece de tal forma que taponan todo tipo de orificios.

Si es de neopreno, se obrará como cualquier traje de neopreno, pegando y cosiendo y tapando con Látex de neopreno para dar consistencia


Un traje revestido se repara pegando en la parte exterior una pieza del mismo material. Así se evitan las costuras, que disminuyen la estanqueidad.

Para comprobar el correcto funcionamiento de las válvulas, hay que desmontarlas, limpiarlas y revisar el estado de las membranas de la "trampa de agua". Si no somos capaces de cambian solos los manguitos o el collarín, es conveniente acudir a un centro especializado.


EL TRAJE SEMISECO

Este tipo de trajes son mucho más sencillos que los secos, carecen de válvulas de hinchado y purga, y suelen ser trajes de neopreno normales y corrientes, pero que procuran que el flujo del agua dentro del mismo sea el mínimo.

Suelen ser trajes de una sola pieza, comúnmente denominados "monos", que no llevan incorporados los escarpines, y que pueden llevar la capucha incorporada o independiente. Van provistos de manguitos especiales en los tobillos, muñecas e incluso en el cuello, de Látex o bien de neopreno celular, para su mejor ajuste y lograr así el máximo de estanqueidad.

Suelen llevar una cremallera de hombro a hombro, del tipo estanca, para que no entre agua por ella, como en los trajes secos.

En cuanto a su utilización, no hay que tener ningún cuidado especial, ya que es un traje de neopreno normal y, aunque guarda el calor durante más tiempo que uno convencional, suele tener una relación precio/calidad, muy elevada, y por tanto costosa, por lo que conviene plantearse ante ciertos precios, la conveniencia de comprar uno seco.

En cuanto al mantenimiento, es el mismo que el de neopreno normal. Tan solo hay que tener cuidado con la cremallera, proporcionándole el mismo mantenimiento que a las de los trajes secos.